Economía circular:¿de qué estamos hablando?

Ignasi Oró

Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales

Reciclar, reducir, reutilizar, consumo responsable, respeto por el medio ambiente, educación medioambiental, sostenibilidad, y más recientemente economía circular. Todas estas palabras tienen una conexión muy clara: cuál es y cuál debe ser nuestra relación con el entorno natural y socioeconómico. En las siguientes líneas, nos centraremos en la economía circular, un modelo teórico relacionado con todas las palabras citadas. Hablemos.

En la naturaleza no hay basura ni vertederos, todo se recicla. Por el contrario, en los países desarrollados producimos, usamos y tiramos de una manera desmesurada y vamos hacia una situación insostenible. A estas prácticas las llamamos economía lineal porque no se cierran ciclos de ningún tipo. Por el contrario, la economía circular (ver Impulsamos la economía circular y verde) representa uno de los ejes clave de la sostenibilidad, ya que tiene en cuenta sistemas de producción que generan menos residuos y donde estos residuos se convierten en recursos y cierran ciclos.

Debemos añadir que no se trata de una entelequia construida por ecólogos y economistas, sino que es un modelo teórico que pone las bases de una relación inteligente entre el desarrollo socioeconómico y los recursos naturales para enderezar la economía desde el modelo lineal actual hacia el nuevo modelo de acuerdo con los principios de la sostenibilidad.

El modelo lineal está claramente superado tal como nos indica la propia realidad de la biosfera: los desechos se amontonan, ya que tenemos muchos problemas para reciclarlos y reutilizarlos, y los recursos naturales no renovables se van agotando.

Las prácticas que desde hace muchos años se proponen como hábitos medioambientales adquieren más sentido aún bajo el paraguas de la economía circular. Si consumimos de manera responsable, utilizaremos menos recursos y se generarán menos residuos, y lo mismo ocurre con la reutilización y con el reciclaje: necesitamos autoconcienciarnosde que somos una especie más de la biosfera y que, como tal, estamos sometidos a sus leyes, aunque nos parezca que no nos afectan. Una economía basada en el cierre de ciclos de la materia se acerca mucho más a la lógica de los principios de la sostenibilidad y, por lo tanto, también a las leyes de la naturaleza.

El conocimiento avanza en distintos ámbitos y, por fidelidad con nuestros niños y jóvenes, debemos actualizarnos en todo lo que es relevante para su formación. En los equipos docentes a menudo hay una especialización temática combinada con un trabajo cooperativo que hace más fácil la actualización de la que hablamos: no es necesario que todos estemos al tanto de todo porque nos podemos repartir las temáticas y compartir el conocimiento.

Para participar en estos ciclos que se cierran tenemos que conseguir que los niños y los jóvenes en edad escolar aprendan bien qué hacemos de los diferentes residuos producidos tanto en la escuela como en casa. Habrá que saber de dónde vienen ya dónde van.Disponemos de un recurso educativo muy esclarecedor y muy realista (ver residuo dónde vas?). Entender el itinerario seguido por diferentes objetos nos pone los pies en el suelo y da sentido a las acciones sugeridas.

Tenemos que conseguir que los niños y los jóvenes no solo pongan el residuo en el contenedor correspondiente, sino que aprendan de dónde se extraen, cómo se fabrican, dónde van después del contenedor, cuál es el proceso de reutilización o de reciclaje y qué se hace con los que no se pueden reciclar. Seguro que con este enfoque potenciaremos el consumo responsable y conseguiremos una ciudadanía más crítica que pondrá en valor la economía circular a la que estamos abocados si queremos vivir en una biosfera más habitable y con más armonía con sus propias leyes.