El Diseño Universal para el Aprendizaje y la atención a la diversidad

Mariona Dalmau Montalà;* Ingrid Sala Bars;* Montserrat Llinares Fité*

*Área de Psicología

Hablar de diversidad en el aula implica reconocer la singularidad de cada alumno. Las aportaciones de diversas teorías, como la de las inteligencias múltiples, la de los diferentes estilos de aprendizaje y las aportaciones de la neurociencia, aplicadas a la educación, ponen de relieve la existencia de esta diversidad entre el alumnado. Diferencias que tienen que ver con los ritmos, las motivaciones, las preferencias y las facilidades de cada alumno a la hora de aprender. Entender la diversidad desde esta perspectiva nos hace ver que no es una excepción que haga referencia, por ejemplo, a los alumnos que decimos que poseen altas capacidades o a aquellos que tienen alguna discapacidad o que proceden de otras culturas, sino que tiene en cuenta la singularidad de cada uno de los alumnos del aula. Esta concepción de diversidad es coherente con el principio de escuela inclusiva, que tiene como finalidad favorecer el éxito educativo de todos y cada uno de los alumnos en una escuela para todos. Todo esto requiere reflexionar constantemente sobre la propia práctica (organización, metodología, evaluación, gestión de soportes, elaboración y uso de los recursos, etc.) con el fin de mejorarla y así dar respuesta a las necesidades cambiantes del centro, de los grupos en general y los alumnos en particular. Este planteamiento comporta diseñar y desarrollar un currículo que se adapte desde el principio a las características del alumnado y huir de hacer adaptaciones del alumnado al currículo. También implica potenciar propuestas de trabajo personalizadas, que no quiere decir individualizadas y de trabajo en solitario. Se trata de evitar, desde el inicio, todas las posibles barreras que dificulten a cada uno de los alumnos el acceso al aprendizaje y que, en definitiva, impidan su éxito.

Afortunadamente, nos encontramos en un momento en que se dan muchas sinergias que nos permiten impulsar una acción educativa orientada a una verdadera atención a la diversidad de los alumnos desde un auténtico modelo inclusivo. Estas sinergias provienen, entre otros, del campo de la psicopedagogía, de la neurociencia y de la tecnología. Cada uno de estos campos tiene suficiente experiencias de calidad aplicadas en el marco escolar. Se hacen muchas buenas prácticas en las escuelas; sin embargo, todavía hay poca tradición de integrar estos campos y aprovechar su potencial resultante para mejorar el éxito escolar. Por tanto, podríamos decir que ha llegado el momento de poner énfasis en la flexibilidad y en la personalización de la educación para lograr que los procesos de enseñanza y de aprendizaje sean verdaderamente inclusivos.

El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) nos ofrece un buen planteamiento para dar respuesta a esta necesidad de la educación actual integrando las aportaciones del campo de la psicopedagogía, de la neurociencia y de la tecnología.

La aplicación del DUA en el desarrollo del currículo y, más concretamente, en las propuestas didácticas, favorece que puedan ser adecuadas, desde el inicio, para atender a la diversidad en el aula. El DUA plantea la flexibilidad del currículo, básicamente en cuanto a los objetivos, los métodos, los recursos y  la evaluación, y se convierte en un gran aliado para el profesorado a la hora de diseñar propuestas didácticas que permitan a cada estudiante progresar tanto desde su realidad inicial como desde su singularidad (ritmos, estilos, preferencias, motivaciones, etc.).

El DUA tiene en cuenta tres principios para explicar la diversidad en el momento de acceder al conocimiento. Estos principios están basados ​​en las tres grandes redes cerebrales que intervienen en el aprendizaje: la del reconocimiento (qué aprendemos), la estratégica (cómo aprendemos) y la afectiva (por qué aprendemos). Cada principio se desarrolla a partir de unas pautas orientativas que facilitan su implementación.

Dua def

Fuente: www.cast.org

La aplicación de la tecnología digital y los principios del DUA son una potente combinación para la atención a la diversidad de todo el alumnado. Desde el DUA se considera la tecnología digital un apoyo extraordinario para implementar sus principios, aunque también advierte que esta tecnología por sí misma no lo garantiza.

El DUA señala como una de las finalidades de la educación ayudar a cada estudiante a convertirse en un aprendiz experto, con recursos, con conocimientos, estratégico y motivado. De hecho, se trata de potenciar, como docentes, el aprender a aprender, la construcción de aprendizajes significativos y funcionales desde la motivación personal y la implicación del alumnado.

Por otra parte, el DUA requiere que el rol del profesorado sea claramente el de mediador y guía: un profesor que ofrece a cada estudiante los soportes adecuados en cada momento para ayudarle a progresar en su aprendizaje, a ser consciente de su proceso y a ser cada vez más autónomo en el momento de aprender. En definitiva, a empoderar al alumnado para desarrollar su creatividad y que aprenda a lo largo de la vida.

La aplicación del DUA ayuda a integrar muchas de las prácticas que ya se desarrollan en nuestras escuelas, pero que a menudo solo dan respuesta a varios alumnos. El DUA tiene la voluntad de ser UNIVERSAL; es decir, dar respuesta a TODOS, y está orientado a facilitar el éxito de TODOS los alumnos en una escuela para TODOS.