El valor añadido de las TIC en la educación

El binomio educación y (nuevas) tecnologías es siempre controvertido. Más allá de la simple incorporación tecnológica en las escuelas, no exenta de problemáticas diversas, el debate en profundidad se encuentra esencialmente a buscar una auténtica renovación metodológica y una transformación educativa que permita estar a la altura de las circunstancias de la sociedad actual. Sin embargo, el nuevo marco competencial exige cambios profundos en los procesos de enseñanza-aprendizaje en los que el alumno se convierta en el verdadero protagonista. Y las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) son un gran medio y un gran pretexto para conseguirlo. En este post analizaremos sus valores añadidos a la educación.

Nos gusta pensar en una educación que se plantea de forma natural dar respuesta a las demandas y necesidades de la sociedad y en el uso de una tecnología en el aula que está al servicio de las personas y de su proceso de aprendizaje.
Miquel Àngel Prats i Fernández - @maprats - Àrea TIC i la seva didàctica. Profesor titular de la Universitat Ramon Llull.
Cuáles son 10 valores añadidos de las TIC aplicadas a la educación?
  1.  apoyar didácticamente al profesor en la transmisión de contenidos, procedimientos, valores y actitudes, y específicamente su rol mediador y orientador;
  2. mejorar el modelo docente presencial tradicional puesto que utiliza una herramienta que le ayuda a maximizar el trabajo cooperativo en clase y liberarlo de la transmisión de información masiva, haciendo extensiva la presencia en diferentes modalidades;
  3. acceder más fácilmente y de forma interactiva a las fuentes de información y conocimiento;
  4. generar diferentes escenarios de aprendizaje cooperativo y colaborativo (por medio de recursos digitales 2.0,…), así como nuevos espacios para compartir, expresar, gestionar y construir el conocimiento;
  5. estimular, motivar e incentivar la actividad instructiva sujeta y vinculada a promover la participación y la escucha activa por parte de todos los participantes del acto docente;
  6. alfabetizar y familiarizar al sujeto “educando” en el uso de herramientas tecnológicas que más tarde serán requeridas para tareas de tipo laboral y profesional, avanzando así su proceso de desarrollo personal y profesional;
  7. incentivar el uso crítico, ético y reflexivo de la tecnología en el contexto actual y futuro como ciudadanos en un ecosistema sociodigital;
  8. generar nuevos canales de comunicación y contacto entre escuela y familia, así como impulsar la creación de redes de comunicación con otros agentes educativos del entorno mas inmediato a la escuela (barrio, otras escuelas,…);
  9. experimentar con nuevos dispositivos tecnológicos que permiten renovar, mejorar y reinventar el acto docente en el aula (tiempos, espacios, …);
  10. poner el alumno en el centro del proceso de aprendizaje, dando más peso al “saber hacer” que no sólo al “saber”.

Nos imaginamos un modelo de aula que un futuro se pueda plantear de esta manera? Nos atrevemos?