Experiencia pedagógica: terrorismo, religión y la educación en debate

Alain Blomart, profesor en la FPCEE Blanquerna-URL

Hace tres días (el 13 y 14 de mayo), cuatro atentados fueron perpetrados en la ciudad de Surabaya, en Indonesia, por una familia musulmana, contra varias iglesias cristianas; dejó un balance de veinticinco muertos y más de cincuenta heridos. Es solo uno de los casos recientes que parece que está relacionado con el terrorismo y la religión y que nos hacen reflexionar sobre el papel que la educación tiene que jugar para prevenir este radicalismo.

En Barcelona, todo el mundo se acuerda todavía de los sangrientos atentados que tuvieron lugar el 17 de agosto de 2017, hace apenas 9 meses, y que también estaban relacionados con el Estado islámico. Tres semanas después arrancaba el nuevo curso universitario y los profesores del Área de Humanidades del grado de Magisterio de la Facultad Blanquerna pensamos que teníamos que tratar este tema en nuestra asignatura Cristianismo y Cultura, que analiza el hecho religioso y las religiones. De aquí surgió la idea de crear un debate en clase sobre terrorismo, religión y educación en el que los estudiantes tomaran la iniciativa, pues ellos mismos tendrían que buscar los artículos que se publicaron a raíz de los atentados en los diarios más relevantes.

María Romero Medinilla. “Atentado en Barcelona: última hora sobre los terroristas, en directo”, La Vanguardia, 23/08/2017.

Nos proponemos hacer un balance de los principales temas seleccionados por los estudiantes y de algunas reflexiones que generaron debate; básicamente tenía que ver con la violencia y el intento de explicación, y con el papel de la religión, las propuestas de solución desde la educación y el diálogo interreligioso. Todas estas reflexiones son las que nos proponemos analizar ahora de manera detallada.

En primer lugar surgió la incomprensión frente a tanta violencia. Como ya indicaba el teólogo Armand Puig, no hay que dejarse llevar por tanto odio y olvidar “la sacralidad de la vida y la dignidad de la persona humana”, y añadía que “la mejor arma contra el odio es la solidaridad concreta”.[1]

Una vez pasada la incomprensión, intentamos encontrar explicaciones. Por ejemplo, el psicólogo Saïd El Kadaoui recuerda la dificultad que supone para los jóvenes musulmanes “vivir en un país que odia a los moros”, el sufrimiento que esa situación les puede provocar, el sentimiento contradictorio que pueden tener respeto al islam y, sobre todo, “las serias dificultades para sentirse europeos porque viven en su propia piel el precio de la exclusión. Experiencias grandes, pequeñas, diarias y miradas inferiorizantes que los confinan a un estrato social inferior”.[2] Algunos jóvenes musulmanes pueden vivir el malestar identitario de no sentirse ni marroquíes, ni catalanes, ni de aquí ni de allí, y no encontrar su lugar en la sociedad sin romper con su familia. Además, algunos pueden dejarse influir por corrientes del islam extremadamente conservadoras que les ofrecen una identidad simplificada pero clara. Es evidente, pues, que los factores psicológicos y sociales pueden explicar, en parte,[3] un sentimiento de discriminación y de rabia, y la voluntad de venganza de algunos terroristas contra una sociedad que, según ellos, no los integra y ataca a sus hermanos musulmanes en otros países del mundo. Aquí ya pasamos a explicaciones de tipo político. Tal como recuerda José Ignacio González Faus,  “el conflicto real no es hoy entre cristianos y musulmanes, sino entre los occidentales y los árabes; y no es bueno que la religión sirva para enmascarar este otro asunto”.[4]

Europa Press. José Ignacio González Faus. “Abrazar a un musulmán”, La Vanguardia, 09/04/2017, p. 22.

En segundo lugar, los estudiantes intentaron encontrar soluciones al terrorismo desde diferentes ámbitos. En una contra de La Vanguardia posterior a los atentados de Barcelona, el premio Nobel de la Paz, Ahmed Galai, da elementos de respuesta cuando se le pregunta: “¿Qué haría usted para frenar el progreso de la violencia yihadista?” Responde: “Tres cosas. Primero, educar a sucesivas generaciones en respetar al discrepante, interesarse por el otro y repudiar la violencia. Dos. Fomentar las mismas oportunidades laborales y económicas para todos en todo el mundo. Y tres, seguridad. ¿Más armas? Mejor: implicar a la sociedad entera en la persecución del violento, en cooperación con una policía firme y justa”. A la pregunta “¿Debería España dejar de vender armas a países árabes?”, responde: “Niños yemeníes mueren hoy por armas españolas y francesas, empuñadas por wahabíes saudíes. Cortad la venta de armas a los países que las usen para atacar, vendedlas solo a los que únicamente las empleen para defenderse”.[5]

En tercer lugar, profundizando en el tema de la educación, los estudiantes insistieron en la perspectiva moral que debe tener la educación y recordaron la reflexión de Daniel Gamper, profesor de filosofía en la UAB: “Los hijos necesitan padres y madres que sepan por qué algunas cosas están bien y otras no. Solo los ciudadanos que reconocen la importancia de los principios morales de nuestra civilización serán capaces de resistirse a la tentación de menospreciar el estado de derecho”.[6] Y refiriéndose a los jóvenes musulmanes que caen en la versión fundamentalista y terrorista del islam, se hizo énfasis en el “desafío de realizar una tarea educativa que ayude a estos jóvenes a prevenir la manipulación”.[7] El director de Justicia y Paz de Barcelona, Eduard Ibáñez, indica que “este desafío merece una reflexión y un debate muy a fondo, que no es fácil, para llegar cuanto antes a un consenso sobre las políticas públicas que se establezcan, que necesariamente deben abarcar diferentes ámbitos: escuela, familia, medios de comunicación, autoridades públicas, comunidades musulmanas […]. En este sentido, es probable (y así lo creen muchos líderes musulmanes) que la falta de educación religiosa y sobre todo la falta de un adecuado conocimiento de la fe islámica, conforme a las interpretaciones tolerantes que integran el respeto de la dignidad humana, puede ser un factor (aunque no el único) que puede contribuir a dejar indefensos a estos jóvenes ante la manipulación integrista. De hecho, poder recibir una adecuada enseñanza de la propia fe es una de las exigencias del derecho a la libertad religiosa […]. Por eso, creo que ha llegado ya la hora de que la Generalitat (como ya se hace en varios centros educativos españoles) garantice una oferta de enseñanza del islam en las escuelas y los institutos catalanes públicos y concertados, de acuerdo con las comunidades musulmanas, por parte de docentes acreditados pedagógicamente para ofrecer una enseñanza de calidad, compatible con el resto de los valores éticos propios de nuestro sistema educativo y al mismo tiempo promover los mejores valores de la fe islámica: la paz, la hospitalidad, la protección de los más débiles”.[8]

Musulmanes manifestándose en la plaza de Catalunya para recordar que islam significa paz. Recuperado de https://www.catalunyareligio.cat/ca/blog/Apunts-eticopolitics/educacio-religiosa-contra-RISC-radicalitzacio-219704.

En cuarto lugar se insistió en la necesidad de una cultura de la paz y de un diálogo interreligioso para promover la convivencia. En esta línea se expresa Francesc Torradeflot, director de la Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso en Barcelona: “Desde la Asociación, inspirados en la cultura del diálogo y de la paz, que promueve la Unesco, creemos que es esencial, ahora más que nunca, que nuestras sociedades favorezcan sinérgicamente la educación en el diálogo, la tolerancia y el conocimiento y el respeto mutuos y prevengan los prejuicios y los estereotipos que alimentan el odio a la diferencia”.[9] En este sentido se celebraron actos interreligiosos en las Drassanes de Barcelona y en Cambrils una semana después de los atentados para rendir homenaje a las víctimas. Cabe destacar la presencia de un grupo de jóvenes de todas las religiones que participaron, que leyeron textos de todas las religiones que hablan sobre la paz y que llevaron una ofrenda floral hasta el mosaico de Miró en la Rambla.[10]

Grupo de jóvenes de todas las confesiones llevan la ofrenda floral desde las Drassanes hasta el mosaico de Miró en la Rambla. Fotografía David Airob. “Dios en el museo”, La Vanguardia, Vivir, p. 2, 35/08/2018.

Y si el diálogo entre religiones es la “condición para la paz en el mundo”, tal como menciona Francesc Torralba, filósofo y profesor de la URL,[11] también hay que recordar las siguientes palabras de Eduard Ibáñez: “nuestro sistema educativo debe garantizar también para todos los alumnos un nivel suficiente de cultura religiosa. Es decir, un mínimo conocimiento objetivo y científico sobre el hecho religioso como fenómeno social importante, sus dimensiones y aportaciones sociales, su oferta de sentido por la vida, sus mejores valores éticos, así como sus derivaciones patológicas […]. Como han demostrado sociólogos, historiadores y filósofos de la religión, la experiencia religiosa tiene un potencial tan poderoso y fascinante que puede llevar a las personas a dar lo mejor de sí mismas en favor de la sociedad, pero también, cuando falta una educación adecuada, puede llevar a desviaciones extremadamente perjudiciales”.[12] Tal como indica Mohamed El Ghaidouni, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña, “hay que distinguir claramente los dos conceptos: la religión por un lado y la barbarie por otro. […] Cuando estos terroristas cometen estos actos en nombre de la religión, presuponen que esta religión los legítima y no es verdad. Ninguna religión puede legitimarlo”.[13].

Por último, nos parece que lo mejor es recordar la humanidad del padre del pequeño Xavi, muerto en el atentado de Barcelona, que quiso abrazar a un musulmán. Y también hacer como José Ignacio González Faus nos dice con estas palabras: “Que se abracen un texto musulmán y otro cristiano: ‘Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era la mía. Ahora mi corazón se ha convertido en un receptáculo de todas las formas religiosas […] porque profeso la religión del amor y voy donde me lleva su montura. Porque el amor es mi credo y mi fe’ (Ibn Arabi). ‘Si alguien dice que ama a Dios, al que no ve, y no ama a su hermano al que ve es un mentiroso’ (1 Juan, 4, 12-21)”.[14]

[1] Armand Puig, “Quedar-se sense ànima”, Catalunya Religió, 22/08/2017. Recuperado de https://www.catalunyareligio.cat/quedar-se-sense-anima.

[2] Saïd El Kadaoui, “Odio ser musulmà, estic orgullós de ser musulmà”, Ara.cat, 26/08/2017.

[3] Decimos “en parte” porque la falta de integración no es el único factor que puede explicar el terrorismo. Incluso, en el caso de los ataques del Barcelona, los terroristas estaban integrados en la sociedad catalana, tal como se recuerda en el documental de TV3 “30 minuts: Entre els nostres”.

[4] José Ignacio González Faus, “Abrazar a un musulmán”, La Vanguardia, 09/04/2017, p. 22.

[5] Ahmed Galai, “A los catalanes les unen más cosas de las que los separan”, La Vanguardia, Contra, 05/09/2018.

[6] Daniel Gamper, “Podem explicar allò que no té sentit? Recuperado de http://www.ara.cat/dossier/explicar-allo-que-no-sentit_0_1854414628.html.

[7] Eduard Ibañez, “Educació religiosa contra el risc de radicalització”, Catalunya Religió, 27/08/2017. Recuperado de https://www.catalunyareligio.cat/ca/blog/apunts-eticopolitics/educacio-religiosa-contra-risc-radicalitzacio-219704.

[8] Eduard Ibañez, ibídem.

[9] Francesc Torradeflot, “Nota de la asociación Unesco para el diálogo interreligioso  a propósito del acto terrorista perpetrado en Barcelona el 17 de agosto de 2017”. Recuperado de http://audir.org/mdocs-posts/nota-espanol-de-la-asociacion-unesco-para-el-dialogo-interreligioso-miembro-fundador-de-la-red-internacional-de-la-iniciativa-de-las-religiones-unidas-united-religions-initiative-a-proposito-del/.

[10] Santiago Tarín, “Dios en el museo”, La Vanguardia, Vivir, p. 2, 25/08/2017.

[11] Francesc Torralba, “Religions i pacificació del món”, Catalunya Cristiana, 17/09/2017.

[12] Eduard Ibañez, ibídem.

[13] Mohamed El Ghaidouni, “Aquesta gent té la nostra religió segrestada”, Catalunya Religió, 18/08/2017. Recuperado de https://www.catalunyareligio.cat/ca/ghaidouni-aquesta-gent-te-nostra-religio.

[14] José Ignacio González Faus, “Abrazar a un musulmán”, op. cit.