¿Jugamos, jugamos? Juego y juguetes, aprendizaje y sociedad

M. Dolors Camarasa

AREA DE EDUCACIÓN Y SOCIEDAD

¿Jugamos, jugamos? Esta es una de las expresiones que, con seguridad, hemos oído decir muchas veces en el recreo, en las aulas de educación infantil, en los parques, en nuestra familia con los niños más pequeños.

Y es que jugar es una necesidad inevitable, irresistible, que se va desvaneciendo, apagando con el tiempo; y es que, quizá, tal como explica Decroly, del juego se va pasando al trabajo.

Sospechamos, sin embargo, que la misma educación obligatoria retira el juego de las aulas demasiado pronto pero, a pesar de la prohibición explícita de llevar juguetes a la escuela, muchos niños secretamente llevan pequeños muñecos, cochecitos, cualquier cosa escondida en los bolsillos, dibujan historias en un papel, inventan mil excusas y, a escondidas, cuando pueden, juegan por debajo de la mesa, en el cajón, en cualquier lugar, aprovechando un pequeño momento.

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Juegos de niños, de Pieter Brueghel (1560)

Una cuestión que se debería volver a plantear es el papel del juego en la educación infantil pero, especialmente, la progresiva y drástica desaparición del juego en los primeros años de escuela primaria. Pero ¿qué es realmente el juego? Encontrar una definición no resulta sencillo, ni para aquellos más entendidos. Sintetizando diferentes aportaciones, se podría decir que el juego es un medio de socialización, expresión y comunicación que permite al niño un mayor conocimiento de sí mismo y de los demás estableciendo vínculos afectivos.

La actividad lúdica contribuye a interiorizar normas y pautas de comportamiento social. Además, es una herramienta imprescindible que ayuda a desarrollar funciones físicas (correr, saltar, equilibrio, coordinación…) y psíquicas, necesarias para adquirir capacidades como la percepción, el lenguaje, la memoria, el pensamiento creativo… (Cortiella, 2010). Entre las características principales de la acción lúdica, está su libertad, la libertad de imaginar, de jugar sin obligación, sin esperar retorno alguno. Jugar por jugar, gratuitamente.

Así pues, el juego ha suscitado el interés de diferentes estudiosos; podemos señalar las aportaciones de distintas teorías, algunas de las cuales hoy ya superadas, pero que ayudan a entender la naturaleza del juego. La mayoría de los pensadores centra sus estudios en la naturaleza humana y el juego aparece como un elemento más de estudio, a menudo incidental.Entre ellos cabe señalar pedagogos como Pestalozzi (1749-1827), Froebel (1782-1852), que ya consideraban la influencia del juego en los aprendizajes.

Spencer (1820-1903) propone su teoría de la energía sobrante, que explica desde un punto de vista evolucionista. Según Spencer, los individuos tienen una energía limitada para gastar a diario, pero no todas las especies lo hacen en la misma proporción. Las especies inferiores necesitan consumir la mayoría de la energía para cubrir las necesidades básicas; una especie más compleja como la nuestra no requiere gastar toda la energía y le queda otras actividades por hacer. Para él, el juego es el resultado de un exceso energético. Esto hace que los niños lo utilicen de manera superflua. El efecto relajante es otra propiedad que se ha atribuido al juego; jugar es una manera de recuperarse, de volver a tener más vitalidad. El juego desestresa, relaja, favorece nuevamente la concentración (Lazarus, 1924-03).

Desde otro punto de vista, como el que presenta Stanley Hall (1846-1924), jugar es como recapitular en la misma historia de la evolución humana reproduciendo las diferentes etapas evolutivas que ha vivido el hombre. Hall coincidirá también con psicólogos como Groos (1898-1946) señalando que las actividades lúdicas tienen una función preparatoria para la vida social adulta. Según Groos, el juego es una actividad que sirve para practicar o entrenar aquellas habilidades que más adelante serán útiles. Hace referencia al pre-ejercicio, a la función simbólica, emulando una serie de roles de tipo “como si fuera…”.

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Frederik J. J.Buytendijk

su libro La teoría del juego (1935), Buytendijk (1887-1974) afirma que el juego es una de las características de la niñez: “el niño juega porque es niño”. El juego surge ligado a una serie de impulsos primarios; para él, el objeto con el que se juega es de vital importancia a la hora de analizar la actividad lúdica. Según el psicoanálisis (Freud, 1856-1939), el niño repite las experiencias que le han impresionado y, de esta manera, a través de la repetición las va soportando mejor hasta llegar a dominar los hechos que fueron traumáticos. Asimismo, podemos señalar las aportaciones de Piaget (1896-1980), que estudia el juego y sus transformaciones en relación con el desarrollo y la construcción del conocimiento.

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Lev Vygostki

una línea similar, Vygotsky considera que el juego constituye el motor del desarrollo. Este pedagogo dará al juego una visión especialmente social; argumenta que “en los juegos de los niños se observa su preparación profesional para la actividad que realizará en el futuro”. Los niños observan la actividad de los adultos que los rodean, la imitan y la transforman en juego y en el juego adquiere las relaciones sociales fundamentales. Así, el origen del juego es la acción espontánea del niño pero orientada socialmente. Los juegos tienen un valor socializador y son transmisores de cultura. A través del juego aprenden, de manera relajada, los valores y los pequeños detalles de la vida cotidiana. Para Vygotsky, el juego nace del deseo de saber, conocer y dominar los objetos, eso es lo que llevará a los niños a los juegos de representación. En la misma línea, Elkonin (1904-1984) escribe que la esencia del juego se encuentra en el reflejo de las relaciones sociales entre las personas. Coincide con Piaget y Vygotsky en que la actividad lúdica evoluciona con la edad mostrando cómo el niño conoce y comprende socialmente el mundo.

Aunque lo que importa es jugar, los juguetes son objetos auxiliares no imprescindibles, pero que pueden tener un papel relevante según el juego que se desarrolle. Y es que los juguetes han existido desde el inicio del mismo juego; muestran en muchos casos su vínculo social. Hay toda una serie de juguetes que se ha mantenido casi invariable a lo largo de los tiempos. Arkin los califica de primarios, ligados a unas necesidades psicológicas que no han cambiado en el ser humano. Serían los juguetes sónicos (sonajeros), los juguetes figurativos (muñecas, representaciones de animales, utensilios de cocina…), los juguetes dinámicos (pelotas, canicas, peonzas, cometas…), las armas (arcos, flechas, armas de fuego…), las cuerdas (cuerdas de saltar, gomas…). Así, podría decirse que no han sido tantos los juguetes que han evolucionado con el ser humano, lo que sí ha variado han sido los materiales, las formas y, especialmente, el acceso a los juguetes y a la relación afectiva con el juguete.

El seguimiento de la historia de los juguetes se ha vinculado a su conservación. La mayoría de los juguetes más antiguos ha desaparecido o no se ha encontrado sencillamente porque los niños utilizaban materiales naturales del entorno. Según Pinon, habría un primer periodo, que abarcaría desde las épocas más antiguas hasta terminada la Edad Media, cuando los juguetes eran fabricados por los propios niños o padres.

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120px-Doll_Massimo_Inv168191Cabe señalar, entre los más antiguos, los animales de piedra de origen persa, con más de tres mil años de antigüedad, o las primeras muñecas egipcias, las primeras pelotas de papiro, las canicas, etc. Los juguetes griegos, romanos y árabes también mostraban las características de su cultura y sociedad. Muchos de estos juguetes se han encontrado en tumbas, lo que indica que probablemente había un vínculo afectivo especial de las personas con su juguete.

Muñecas romanas                                          

Soldadito de plomo

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En un segundo período, que incluiría la Edad Media, cabe mencionar los juegos de mesa, como el juego de las damas, el billar y las cartas, inventados en Francia hacia 1392, como una forma de representación de la sociedad feudal. Asimismo, algunos historiadores recuerdan la prohibición por parte de la iglesia de algunos de estos juegos relacionados con el azar. De esta época han llegado muchos otros juguetes: caballos y jinetes de barro, pequeñas vasijas de cocina, canicas y los populares soldaditos de plomo, que aparecen en torno al siglo xiii y que algunos autores han considerado elementos de propaganda.

Aproximadamente, a partir del siglo xvi, los juguetes adquieren mayor importancia y aparecen gran variedad de juguetes bélicos y muñecas. Surgen los primeros artesanos del juguete, que suelen fabricar principalmente muñecas de madera e introducen la porcelana, los ojos de cristal y los cabellos pintados. También se inicia la fabricación de los primeros juguetes educativos.

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Muñeca antigua del siglo XVII 

Cuando llega la revolución industrial, entre los siglos xvii y xix, va cambiando el proceso de fabricación de los juguetes hasta llegar a la producción en serie. Se introducen nuevos materiales, los objetos lúdicos se vuelven más realistas y aparecen algunos juguetes autómatas. A pesar de todo, los juguetes aún son un privilegio para la mayoría de las familias.reducir.php

Juguete de latón a cuerda

En un tercer período, que correspondería al momento actual, se daría ya la producción a gran escala. Es en este momento cuando los juguetes llegan a más niños. Se da una importante mejora cualitativa y cuantitativa. Numerosos médicos, psicólogos, sociólogos y educadores se involucran en el estudio de los juguetes, su consumo y sus consecuencias.

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Juego de construcción

La generalización del acceso a los juguetes supone un gran desarrollo de la industria. Este impulso provoca que el sector participe en diferentes estudios e investigaciones para detectar necesidades. Se organizan poderosas y agresivas campañas de publicidad centradas en épocas del año concretas, que reproducen una y otra vez los mismos estereotipos de roles de género y violencia. En general, puede decirse que los juguetes están experimentando fuertes variaciones y adoptando nuevas formas en el nuevo mundo electrónico y tecnológico.

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Diversas plataformas de juego electrónico 

A nivel industrial y económico, el sector del juguete tiene un fuerte desarrollo a escala mundial. Esta globalización del sector debe hacer que estemos atentos a los niveles de calidad y seguridad de los juguetes que no todos los países cumplen. Sería interesante, a la hora de comprar juguetes, tener en cuenta algunas indicaciones tales como las siguientes: que puedan jugar niños y niñas indistintamente, que eviten transmitir estereotipos sexistas y no fomenten la violencia, que faciliten poder jugar con el resto, que fomenten la relación entre iguales, que potencien la cooperación, que cualquier niño pueda jugar sin necesidad de tener una habilidad específica, que despierten el deseo de jugar, que desarrollen la imaginación y la creatividad, que estimulen la curiosidad y el interés por investigar, que tengan diferentes posibilidades de juego, que potencien la capacidad de pensar y resolver problemas, etc.

Referencias

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Cortiella, M. LL., Fernández Rodríguez, F. y Sánchez Castillo, D. M. (2010). El joc i la seva metodología. Institut Obert de Catalunya (IOC). Generalitat de Catalunya (Departament d’Ensenyament). <http://ioc.xtec.cat/materials/FP/Materials/1752_EDI/EDI_1752_M04/web/html/index.html>.

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