La receta del nuevo docente: Renovación, innovación y… ¡VOCACIÓN educativa!

Área de Educación Física de la FPCEE Blanquerna (Universitat Ramon Llull)

Dentro de esta gran ola de renovación e innovación pedagógica que estamos viviendo, no podemos olvidar que los maestros, tal y como establecía el mismo Platón y también Comenius, son un modelo y educan a partir del ejemplo de sus vidas, de sus actos y de los pequeños detalles acontecidos en el día a día; siendo éstos percibidos y muchas veces copiados y aprendidos por sus alumnos.

Debemos considerar que el maestro es el elemento clave para conseguir, lo que vendríamos a denominar: “la calidad educativa”.  Por lo tanto, en primer lugar, el maestro debe estar comprometido con su importante y trascendental labor: conocer, descubrir y atender las necesidades de los niños. Además debe disponer del dominio de los contenidos y de los fundamentos didácticos de las diferentes disciplinas en general, pero concretamente, y en especial, de aquellas que tenga una sensibilidad personal hacía ella, ya sea la Educación Física, matemáticas, lengua, música, ciencias o expresión plástica y visual. El hecho de tener unos conocimientos didácticos y específicos en alguna materia concreta será la mejor excusa para crear equipos docentes interdisciplinarios, donde se pueda trabajar en grupo de maestros o profesores para desarrollar proyectos con los alumnos.

Lógicamente deberíamos considerar que el maestro se hace (se forma), pero también hay que tener una riqueza interior para poder serlo. En este mismo sentido se expresa González Garza (2009) al considerar que:

«El verdadero educador se distingue por ser él mismo, es decir, no necesita vestirse o actuar como maestro, sino ser un testigo vivo que siente, vibra y vive la acción educativa. En otras palabras, el ropaje del maestro es su piel, el aula es el escenario y sus herramientas de trabajo son las técnicas, recursos y estrategias didácticas que nunca constituyen fines en sí mismos, sino tan sólo los medios para alcanzarlos» (p.135).

Y es por todo ello, que necesitamos un maestro con lo que venimos en denominar “vocación”;  y por tanto comprometido con su propio desarrollo personal, preservador de su dignidad como persona y que fundamente su vida en unos principios de respeto, afecto y de exigencia hacia sus alumnos; siendo de esta manera un referente y un espejo donde éstos puedan mirarse y un modelo de humildad a quién puedan seguir. También necesitamos un maestro que tenga una excelente formación, y que por tanto, conozca las necesidades y características de los niños que tratará y de su edad evolutiva ya sean de Infantil, Primaria o Secundaria.

En definitiva, consideramos que desde Blanquerna (Universitat Ramon Llull) podríamos contribuir en gran medida a la educación si se consigue: seleccionar y forma bien a los futuros maestros, si se les proporcionan los recursos que les permitan desarrollar su labor educativa, y si se les deja trabajar con tranquilidad, sin entorpecer y sin dificultar su labor con constantes cambios y medidas políticas que no hacen sino que provocar frustración y desánimo.  

REFERENCIA BIBLIOGRÀFICA:

González Garza, A. Mª. (2009). Educación Holística. La pedagogía del siglo XXI. Barcelona: Kairós.