MIRADORES DEL PAISAJE DE BARCELONA

Jesús Canelo

Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales y de las Ciencias Sociales

El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.

Marcel Proust (1871-1922)

La ciudad de Barcelona crece entre la Sierra de Collserola (con una altura máxima de 512 m) y el mar. También, entre sus dos grandes ríos, el Llobregat y el Besós. Y en medio una orografía de suaves ondulaciones provocadas por antiguos torrentes.

En su mapa urbano, la ciudad ha englobado siete28b76949d23a0b8ca43c22b90253ae38 pequeñas colinas interesantes. Destacan su poca altura y su fisonomía ondulada y forestal, que emergen como islas entre un mar de casas, calles y carreteras. Últimamente, su divulgación cultural ha hecho que sean consideradas como importantes miradores de nuestra ciudad, para contemplar y descubrir la ciudad desde otros puntos de vista interesantes y, así, aprender y valorar su paisaje.

Estos cerros son el de la Peira (138 m), el de la Rovira (262 m), el del Carmel (266 m), el de la Creueta del Coll (246 m), el del Putxet (183 m), el de Monterols (127 m) y el de Modolell (108 m).

De todos ellos, la colina de la Rovira es actualmente el mirador de la ciudad más apreciado por las vistas sorprendentes de la ciudad. Su historia ha permitido revalorizar su valor patrimonial. En esta se edificaron baterías antiaéreas construidas durante la Guerra Civil Española para intentar defender la ciudad de los ataques de la aviación fascista. Posteriormente sería un espacio degradado, aislado y aprovechado por la urbanización del chabolismo del barrio del Carmel, hasta los años noventa.

En los últimos años, se han realizado excavaciones arqueológicas y restauraciones de las construcciones conservadas en este cerro. Así, en marzo de 2011, se inauguró como «espacio patrimonial de la ciudad«, gestionado por el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA).

En el año 2012, recibió el Premio Europeo del Espacio Público Urbano. Otorgado por «su tratamiento delicado y elegante de un espacio con una historia reciente y una posición hasta ahora marginal dentro de la ciudad de Barcelona. Aparte de la vista panorámica de 360º que abarca el lugar, que es ahora un mirador más accesible, se ha recuperado un espacio para la memoria colectiva… De esta manera, un espacio marginal ha sido discretamente incluido en la totalidad de la conciencia de la ciudad».

Este espacio pTwilight-Bunkers-Carmel-Barcelona-e1469612010781atrimonial es uno de los mejores miradores del paisaje de Barcelona. En nuestra vida cotidiana, cuando subimos a estas zonas elevadas, solemos utilizar el término paisaje, un concepto coloquial bastante extendido, y que nos dificulta su definición por tener una gran polisemia.

El proyecto Pays.Med.Urban define el concepto de paisaje como la fisonomía que muestra un territorio determinado, como resultado de las interacciones que se producen entre los diversos componentes, y como la forma en que es percibido por la población.

Destacamos dos características importantes. La primera, los componentes que lo configuran: según sea la mirada desde el que se observa (por ejemplo, ámbito científico, académico, artístico o social), el individuo selecciona unos componentes e interacciones u otros. Y la segunda, más importante aún, cuando hablamos de paisajes, se hace referencia a la percepción del entorno con los sentidos, cómo este se siente y cómo se vive bajo la influencia de las emociones individuales y de la cultura socializada que se presente. La propia óptica del observador.

Un paisaje siempre nos oculta cosas. Si focalizamos la mirada, atentos, acabaremos descubriendo e interpretando cosas que desconocíamos. Y aquí es donde se vertebrarán los objetivos educativos en el paisaje: observar con atención, es decir, descubrir elementos que lo configuran, identificarlos, reconocerlos e interpretar la razón de su presencia.

Los componentes personales y simbólicos del paisaje y la actuación humana sobre el paisaje se sitúan en primer lugar cuando nos proponemos sensibilizar acerca de los paisajes y la importancia de su preservación. No se trata solo de conocer cómo son estos paisajes y por qué son así, sino también de promover un compromiso personal.

Desde el Observatorio del Paisaje se proponen cinco conceptos clave para desarrollar prácticas educativas con una mirada adulta, que permiten analizar sus aspectos naturales, sociales y culturales:

  1. Función. Con una observación atenta, analítica y documentada podemos reconocer el uso de cada componente del paisaje. Un uso histórico (ancestral) o actual, que identifica las formas de vida y de organización social presentes. El paisaje es una construcción social.
  2. Evolución. Reconocer sus cambios temporales conlleva identificar aspectos de continuidad y de cambio en la ordenación y uso del territorio. Nos permite conocer qué ha sucedido en el pasado y lo que está pasando en el presente, así como imaginar diseños de futuro.
  3. Conflicto/Consenso. En las diferentes etapas evolutivas de un paisaje (identificadas y reconocidas) pueden interpretarse cómo han ido apareciendo las nuevas formas y los nuevos modelos de ordenación social, en los que los agentes sociales han mostrado acuerdos (a través de negociaciones y pactos) o desacuerdos ante el cambio. La ordenación del territorio puede dar lugar a situaciones de conflicto, y el paisaje lo refleja.
  4. Sostenibilidad. Todas las actuaciones humanas de ordenación social y del territorio tienen repercusiones en el medio ambiente, con respecto al mantenimiento de su equilibrio ecológico y la conservación del patrimonio natural. Se pone énfasis en la sostenibilidad como característica inherente a las actuaciones actuales sobre el territorio y el paisaje en aspectos como el patrimonio natural, las construcciones, la movilidad, la explotación de los recursos naturales y las formas de asentamientos sociales en el territorio.
  5. Identidad/banalización. Finalmente, y de forma importante, el paisaje genera sentimientos de pertenencia y apropiación. Se genera una identificación colectiva que influirá en el conocimiento, la conservación y el desarrollo del paisaje actual y futuro. A veces es una identidad social clara, pero en otros lugares se dan situaciones de banalización, poca identidad o de uniformización. Según el Observatorio del Paisaje, las actuaciones sobre el paisaje deben permitir mantener el patrimonio cultural de los paisajes y generar nuevas identidades. Y, es más, la identidad es una de las maneras de expresar la calidad humana de un paisaje.

Según el Convenio Internacional del Paisaje, promovido por el Consejo de Europa (Florencia, 2000), se enfatiza el hecho de desarrollar procesos de sensibilización en el paisaje por parte de toda la población. Y ciertos proyectos que derivan de este, como Pays.Med.Urban, proponen trabajar sobre todo estos criterios:

  • Incentivar o despertar el interés por el paisaje, de manera que aumente su nivel de conocimientos.
  • Recurrir preferentemente a la experiencia personal de interrelación de las personas con el paisaje, sea esta directa o indirecta; y para la activación de la sensibilidad se requiere, preferiblemente, que las experiencias sean vividas.
  • Generar valores que se traduzcan en el establecimiento de vínculos positivos con el paisaje, basados en la apreciación y el respeto por el patrimonio natural y humano.
  • Difundir los derechos y deberes en relación con el paisaje a través del fomento de conductas responsables y constructivas, tanto en el ámbito personal como en el profesional o social.
  • Partir de un enfoque didáctico, articulado en torno a un conjunto de conceptos clave y de procedimientos que estimulen un proceso interactivo de diálogo de las personas con el paisaje, en el que estas se planteen preguntas y busquen respuestas.
  • Utilizar una amplia gama de recursos expresivos para aplicar los más adecuados a las particularidades de cada franja de edad, de cada grupo social o de unos objetivos específicos, y un lenguaje apropiado. La comunicación es un elemento clave en la sensibilización.
  • Fortalecer la cohesión social mediante la capacidad que tiene el paisaje de crear o expresar significados compartidos y contribuir a crear sentido de comunidad.

bcnEl paisaje es un bien colectivo que merece protección y cuyos cambios hay que gestionar: no para perseguir una quimérica conservación de los paisajes en su estado actual, sino más bien para conseguir que en su inevitable proceso de cambio no se vean desprovistos de los valores que los caracterizan. Oriol Nel·lo (2011)

Este próximo curso académico, alumnos de nuestro grado de Educación Infantil y del grado de Educación Primaria subirán a varios cerros de Barcelona para aprender a trabajar didácticamente el paisaje de Barcelona y fomentar el reconocimiento de su identidad y su conservación.

Para saber más:

Convenio europeo del Paisaje. Consejo de Europa. Florencia, 20 de octubre de 2000.

Ley 8/2005, de protección, gestión y ordenación del paisaje

Observatorio del Paisaje

PaysMed. El portal de los paisajes del Mediterráneo

MUHBA Espacio patrimonial Turó de la Rovira

Guía del Turó de la Rovira MUHBA

Exposición: Mirar la ciudad: Paisajes de Barcelona. Ayuntamiento de Barcelona.

Ruta «Els tres turons». Rutas históricas por Horta – Guinardó. Ayuntamiento de Barcelona.

Las siete colinas de Barcelona: ruta wikiloc.