Redes de corresponsabilidad socioeducativa: un nuevo reto para la gobernanza del Sistema Educativo

Mireia Civís y Jordi Longás

Presentamos aquí las 10 líneas que a modo de hoja de ruta cierran el capítulo intitulado “Xarxes de corresponsabilitat socioeducativa: un nou repte per a la governança del Sistema Educatiu” del Anuari de la Fundació Jaume Bofill 2018: Reptes de l’educació a Catalunya, dirigido por Jordi Riera.

Se trata de propuestas que apuntan hacia un nuevo modelo de Estado Relacional, que descentraliza al máximo el Sistema Educativo y promueve la conexión con otros actores también implicados en el hecho socioeducativo: 

 

  1. Elaborar pactos integrales en el ámbito comarcal y local, de carácter estratégico, que contemplen la educación dentro y fuera de la escuela señalando prioridades, la gestión de recursos y la temporización. Defendemos el concepto integral porque estos procesos  deberían integrar áreas como Educación, Servicios Sociales, Bienestar y Familia, Jóvenes, Ocupación y Salud. Sería necesario definir un marco estable para construir verdaderas redes de colaboración, teniendo en cuenta los niveles macro y micro de la planificación y la acción socioeducativa. A partir del territorio, que podría definirse como un solo municipio, agrupaciones de municipios o zonas de acción educativa, y con el coliderazgo del Departamento de Educación se debería profundizar en la relación de confianza y la promoción del trabajo en red entre los actores. Aspectos como plantillas de profesionales por zonas reforzarían la autonomía, estabilidad, rendimiento de cuentas y compromiso con proyectos educativos centrados en el interés común.
  2. Renovar el modelo de Consejo Escolar Municipal. A día de hoy se trata de estructuras organizativas poco representativas del territorio y sin capacidad operativa. Sugerimos sustituirlos por Consejos Educativos Locales, integrados por los actores que tienen incidencia en el territorio, con capacidad para establecer consensos y pactos locales, y con la función de garantizar el diseño y ejecución de los Planes Educativos Locales.
  3. Complementariamente, establecer mecanismos de participación real, que contemplen a todos los grupos de interés (también los niños y adolescentes), debidamente articulados en la red local y el Consejo Educativo Local. Deberían ser espacios de conocimiento mutuo, construcción de confianza y debate democrático, para facilitar la consecución de acuerdos y la resolución de conflictos. Para su efectividad y sostenibilidad es importante desarrollar un plan para darlos a conocer y garantizar una accesibilidad real a dichos espacios.
  4. Definir Planes Educativos Locales (de ciudad o de pueblo) los cuales podrían ser una evolución más operativa de los Proyectos Educativos de Ciudad o bien una evolución “3.0” de los Planes Educativos de Entorno. La estimulante propuesta de los Ciudades Educadoras necesita concretarse en el territorio y no quedarse sólo en lo que se agrega, comunitariamente, a la estructura de servicios que funciona según los modelos tradicionales. Sin obviar el liderazgo imprescindible de la escuela, será necesario salir de los estrictos dominios del Departamento de Educación para constituir verdaderas  expresiones de la transversalidad. 
  5. Racionalizar las redes locales existentes, buscando la máxima conectividad entre los proyectos educativos de base comunitaria y los proyectos de escuelas que buscan su renovación. También intensificar el apoyo a las redes de acción socioeducativa que ya están funcionando, impulsando su liderazgo para potenciar la acción multidimensional, el empoderamiento de los actores y protagonistas, la ampliación de los entornos de aprendizaje más allá de la escuela, y la construcción de entornos de oportunidad a nivel comunitario y social. En algunos municipios  se concentran múltiples constelaciones de redes que hay que repensar y dimensionar racionalmente en un proyecto local integrador, garante de una acción real.
  6. Cuidar los liderazgos de las redes, tanto el que ejercen sus promotores como la misma distribución del liderazgo que permite mejorar la eficiencia y sostenibilidad de esta organización de base comunitaria. Optar por lo local no es apostar sólo por los políticos locales, que igualmente deben aprender lo que significa la red, sino también por otros liderazgos legitimados en el territorio y en otros niveles macro. Considerando los roles, funciones y metodologías que sustentan el éxito de las redes se deberá formar a los promotores y actores clave, facilitar recursos y sustentar su acción. Que la escuela inicie caminos de apertura y colaboración en el territorio, que los técnicos municipales de los servicios o áreas de atención a las personas, o que los técnicos e Inspectores del Departamento de Educación construyan proyectos locales y comunitarios requiere más que su buena disponibilidad: requiere un marco general y local que le dé el impulso y la capacitación/acompañamiento para hacer el camino con seguridad.
  7. Promover la cultura profesional de la colaboración, donde el acercamiento, intercambio y reconocimiento entre sectores, ámbitos e instituciones suponga un enriquecimiento y aprendizaje. El nuevo enfoque de la gobernanza local tiene que contar que ni todo el mundo sabe ni todo el mundo quiere. Por eso, partiendo de una buena colaboración técnico-política, se tendrá que encontrar sistemas de formar e incentivar a los profesionales en red por su buen funcionamiento. Muy especialmente es necesario organizar los servicios y las estructuras actuales de forma que el trabajo transversal y/o en red sea reconocido socialmente y laboralmente como una función profesional básica y no dependa del voluntarismo y las horas extras de algunos profesionales. En este sentido el espacio también es importante, tanto el físico como el virtual, y esto implica que existan los lugares de encuentro para que la colaboración sea posible.
  8. Establecer mecanismos para compartir información existente en distintas instancias y sistemas de la Administración que permitan orientar y evaluar las políticas sociales y educativas que se desarrollan a nivel local. La información que permite generar conocimiento es lo que genuinamente circula por la red y, por consiguiente, su disgregación dificulta su sostenibilidad y progreso. El análisis compartido de las necesidades, la selección de prioridades estratégicas o el mismo rendimiento de cuentas dependen directamente de la calidad de la información que se recoge y a la que se tiene acceso.
  9. Crear y mantener observatorios a nivel local que permitan el seguimiento de indicadores clave del éxito y la inclusión socioeducativa, así como la evaluación sistemática de los planes que se implementan. Además de informar de la evolución de las políticas implementadas a la comunidad devienen formas efectivas para favorecer la autoregulación del sistema social.
  10. Acompañar metodológicamente los procesos de trabajo en red y base comunitaria para conseguir que sean efectivos y sostenibles, incorporando los mecanismos de gestión administrativa (reuniones efectivas, flujos de comunicación, redacción de actas, periodicidad de los encuentros, …) y política (plan de atracción de recursos, relaciones institucionales, agenda de presupuestos vinculada a necesidades reales, personas que apoyen o acompañen las redes y hagan evidente el rendimiento de cuentas, …) propios de cualquier plan que busca resultados. Se deben garantizar redes que no dependan de las personas que en un momento dado forman parte de ellas, sino que se fundamenten en estructuras y engranajes eficaces y estables. La colaboración de las universidades podría ayudar en este sentido.  

Estas propuestas no pretenden que todo se reduzca al mundo local, negando la necesidad de que existan los diferentes niveles en la planificación de las políticas públicas (Generalitat, Diputaciones, Consejos Comarcales). Sin embargo seria exigible que se trabajara desde la perspectiva de red también en estos niveles y poniendo más decididamente al ciudadano en el centro de las políticas. Sin lugar a dudas desde la administración central hace falta más espíritu de subsidiariedad hacia el mundo local. Pero aspectos críticos del servicio educativo, como la financiación, la provisión de plazas según los flujos demográficos, la planificación de la formación profesional o la evaluación del sistema, por poner algunos ejemplos, necesitan de un guiaje global. Eso sí, la aplicación del modelo red conllev buscar nuevas formas de conectar los diferentes niveles de la Administración, y reorganizar o mejorar la capacidad de conectar transversalmente los propios departamentos de la Administración al más alto nivel y al nivel local. También, apostamos por incorporar los agentes sociales en el análisis y toma de decisiones que afectan la planificación y evaluación general. 

En síntesis, a partir de las evidencias y los argumentos teórico-prácticos deberíamos avanzar en la construcción de un nuevo modelo de gobernanza que garantize las condiciones de estabilidad a nivel político para desarrollar la transversalidad. Así mismo, mediante los niveles de intermediación adecuados hay que ir conectando comunidades, agentes locales y gubernamentales para hacer efectiva una cesión política de ámbitos de decisión hacia el ámbito local y comunitario. Cómo también hay que facilitar nuevas organizaciones educativas en red, promover nuevos liderazgos de base distribuida, con una clara influencia por parte de la escuela pero sin su hegemonía, y alimentar los nuevos procesos derivados de la colaboración.

 

Todo ello no es una empresa fácil e implica convencimiento en relación a dónde queremos ir,  generar cambios en las estructuras organizativas y facilitar apoyos a los actores implicados. El cambio no se genera sólo desde la visión y la voluntad. sino que necesita conocimientos y capacitación. Las transformaciones se pueden implementar de manera incremental, aprovechando el pilotaje que representan algunas experiencias de éxito que hemos mencionado. Una participación coresponsable y el ejercicio de la práctica reflexiva desde la transdisciplinarietat pueden guiar en tiempos de complejidad el reto de la gobernanza del Sistema Educativo que intitula este capítulo.